FOZ DE IGUAZÚ · BRASIL
Hay paisajes que solo se terminan de ver desde otro lugar
Iguazú existe por sí mismo, al margen de quien lo visita. Existió antes. Existirá después. Esa es, precisamente, su condición más poderosa y es además, una de las 7 maravillas naturales del mundo moderno.
275 caídas de agua sobre la selva paranaense. 82 metros de caída libre en la Garganta del Diablo, donde la pasarela avanza hasta situarse abajo.
EL TERRITORIO
Antes de las cataratas,
la selva y la fauna
La selva misionera —una de las más biodiversas del continente— cambia el aire antes de que aparezca el agua. Modifica la percepción antes de que haya algo que ver. Tucanes, mariposas morpho, coatíes, yacarés.
La fauna sigue su propia vida, ajena a la mirada del visitante, con la indiferencia de lo que lleva millones de años en el mismo lugar. Del lado brasileño, el Parque das Aves reúne algunas de esas mismas especies en un santuario abierto, a metros de la entrada al parque.
LAS EXPERIENCIAS
Cuatro formas de entrar al mismo territorio
EXPERIENCIA SINGULAR
Cocktail en el Hotel Belmond
Al caer la tarde, las cataratas se transforman en un escenario extraordinario para una recepción privada.
La proximidad del agua, el sonido constante de los saltos y la inmensidad del paisaje convierten un cocktail en una experiencia que trasciende el evento.
No se trata solo de estar en Iguazú, sino de ocupar por unas horas uno de los lugares más impactantes del planeta.
Reuniones, incentivos, congresos y eventos
Un destino, un encuentro: Cataratas del Iguazú
