PERÚ · SUR ANDINO · CORDILLERA
Peru is not explained, it is traversed
En una misma semana se puede bajar de un paso andino de 4.000 metros al Valle Sagrado, subir hasta el Cañón del Colca o cruzar el altiplano hasta el lago navegable más alto del mundo. La mujer que teje en el Valle Sagrado usa el mismo telar que usaba su abuela.
LA CIUDAD Y EL VALLE
Una capital que nunca dejó de construirse
Cusco fue la capital del imperio inca, y todavía se nota: buena parte de las calles coloniales del centro corre sobre los mismos muros de piedra que quedaron después de la conquista.
— Cusco, la ciudad · HISTORIA
La piedra de los doce ángulos, encajada sin argamasa en una calle del centro, es el ejemplo más visitado de esa construcción.
— Ollantaytambo
Un pueblo donde la gente vive hoy dentro de las paredes que construyeron los incas hace 500 años. El agua todavía corre por los mismos canales de piedra, y las terrazas de la ladera se siembran cada año porque ahí crece la papa.
EL VALLE SAGRADO
Un valle que se trabaja a mano, todavía
Entre terrazas, salineras y comunidades tejedoras, el Valle Sagrado sostiene oficios que no cambiaron de método en siglos.
MACHU PICCHU
La ciudadela que nunca estuvo perdida
A Machu Picchu se llega caminando, en tren panorámico, o combinando las dos formas en un mismo itinerario.
— Machu Picchu
Cuando el explorador Hiram Bingham llegó en 1911, fueron agricultores locales quienes lo guiaron hasta la ciudadela. La piedra Intihuatana funcionaba como reloj solar, y el sistema de drenaje inca sigue protegiendo las estructuras de la erosión más de 500 años después.
— El Camino Inca
Cuatro días de caminata sobre el mismo empedrado que usaban los mensajeros incas, durmiendo en carpa cada noche. La llegada es siempre igual: el primer vistazo a Machu Picchu aparece de golpe, a través de Inti Punku, la Puerta del Sol.
— El tren Vistadome Observatory
Suma a las ventanas panorámicas un vagón mirador con techo de vidrio y un extremo al aire libre, con música y baile en vivo durante el trayecto.
LA ALTA MONTAÑA
La cordillera, a distintos ritmos
De la caminata de varios días a la salida de una tarde, la alta montaña cusqueña ofrece más de una manera de acercarse.
— Salkantay y Vinicunca
Salkantay sube hasta casi 4.650 metros bordeando un nevado que los incas consideraban un apu: cuatro o cinco días de caminata, de la puna fría de arriba a la selva tibia de abajo. La Montaña de Siete Colores se hizo visible hace apenas una década, cuando el hielo que la cubría se retiró.
— Laguna Humantay
Un espejo de agua turquesa a casi 4.200 metros, rodeado de picos nevados, a menos de dos horas de caminata desde donde se deja el auto.
— ATV por Moray y Maras
Los mismos paisajes de Moray y las salineras, recorridos en cuadriciclo, con más tierra y más viento en el camino.
— Caminatas con llamas
Caminar junto a una llama por los cerros del valle tiene su propio paso: el animal marca el ritmo, en salidas cortas pensadas para mirar el paisaje.
CÓMO RECORRER EL VALLE
No hay una sola manera de recorrer el valle
El tren panorámico resulta ideal para quienes prefieren mirar el paisaje pasar. Viajar con auto y chofer privado permite detenerse donde el itinerario lo requiera, con independencia de horarios compartidos —una ventaja que gana peso cuando el viaje incluye niños. Para quienes comparten el recorrido entre amigos, las caminatas de varios días como Salkantay se viven mejor en conjunto.
Y para quienes prefieren un ritmo pausado, comenzar el itinerario en Arequipa antes de subir a Cusco permite que el cuerpo se acostumbre a la altura sin apuro.
AREQUIPA Y EL CAÑÓN DEL COLCA
La ciudad blanca y su cañón
Arequipa se reconoce por el sillar de sus fachadas y se completa con el vuelo del cóndor sobre uno de los cañones más profundos del mundo.
— Santa Catalina
Funcionó durante siglos casi como una ciudad propia: calles internas, plazas, una capilla para cada familia de monjas. Está construido en sillar, la piedra volcánica blanca que le da a todo el centro de Arequipa ese brillo particular con el sol de la tarde.
— Las picanterías
Fondas familiares que llevan generaciones sirviendo rocoto relleno, chupe de camarones y adobo cocinado toda la noche: el lugar donde cualquier arequipeño almuerza un domingo con su familia.
— El cañón y el cóndor
El cóndor andino usa las corrientes de aire cálido para volar casi sin mover las alas. El mejor momento para verlo es temprano en la mañana, en el mirador de la Cruz del Cóndor.
LAGO TITICACA Y PUNO
Un lago que se teje y se navega
Entre islas flotantes de totora y comunidades tejedoras reconocidas por la Unesco, el Titicaca guarda también una fauna que pocos llegan a ver.
— Los Uros
Familias que viven sobre islas hechas de capas de totora, renovadas cada pocas semanas. La pesca sigue siendo parte de la vida diaria: salen en balsas de la misma totora, con redes tejidas a mano.
— Taquile
La Unesco reconoció el tejido de la isla como patrimonio cultural inmaterial en 2005. Ahí son los hombres quienes tejen los gorros con orejeras, mientras las mujeres tejen las fajas.
— La rana gigante del Titicaca
Una especie que puede pesar casi un kilo y respira en parte a través de la piel. Está en peligro de extinción, y verla es un hallazgo poco frecuente.
LA MESA ANDINA
La mesa como parte del paisaje
Picnics con vista a los nevados, haciendas centenarias y una cocina que todavía se entierra bajo tierra: el Valle Sagrado también se vive sentado a la mesa.
— Picnic con vista andina
Servido sobre una manta, en un mirador con vista a los nevados, sin mesas y sin apuro.
— Almuerzo y cabalgata en Huayoccari
La familia Lambarri Orihuela recibe a los visitantes en su propia casa desde hace cien años, entre una colección privada de arte colonial e inca, con un almuerzo de recetas familiares y la posibilidad de una cabalgata por el valle.
— Unu, en Maras
Menú fijo frente a la cordillera nevada, pensado para una sola mesa a la vez.
— Pachamanca
Una forma de cocinar tan antigua como la papa que se cocina adentro: carnes, papas y habas se entierran junto a piedras calientes durante horas. El momento de destaparla, con el vapor saliendo de la tierra, es tan parte de la experiencia como la comida misma.
