PERÚ · SUR ANDINO · CORDILLERA

Peru is not explained, it is traversed

En una misma semana se puede bajar de un paso andino de 4.000 metros al Valle Sagrado, subir hasta el Cañón del Colca o cruzar el altiplano hasta el lago navegable más alto del mundo. La mujer que teje en el Valle Sagrado usa el mismo telar que usaba su abuela.

LA CIUDAD Y EL VALLE

Una capital que nunca dejó de construirse

Cusco fue la capital del imperio inca, y todavía se nota: buena parte de las calles coloniales del centro corre sobre los mismos muros de piedra que quedaron después de la conquista.

— Cusco, la ciudad   ·  HISTORIA

La piedra de los doce ángulos, encajada sin argamasa en una calle del centro, es el ejemplo más visitado de esa construcción.

— Ollantaytambo

Un pueblo donde la gente vive hoy dentro de las paredes que construyeron los incas hace 500 años. El agua todavía corre por los mismos canales de piedra, y las terrazas de la ladera se siembran cada año porque ahí crece la papa.

EL VALLE SAGRADO

Un valle que se trabaja a mano, todavía

Entre terrazas, salineras y comunidades tejedoras, el Valle Sagrado sostiene oficios que no cambiaron de método en siglos.

— Tejedores y ceramistas

Comunidades que siguen tiñendo la lana con plantas de la zona —cochinilla para el rojo— y trabajando el telar amarrado a la cintura. Otras sostienen la tradición de la cerámica, formando y pintando cada pieza a mano.

— Pisac

Ruinas incas que se asoman sobre el pueblo desde lo alto, con terrazas de cultivo que todavía definen la ladera. Abajo, el mercado reúne, desde temprano, algunos de los puestos de textiles y cerámica más importantes del valle.

— Maras, las salineras

Miles de pozas de sal alimentadas por un manantial subterráneo cubren la ladera como un mosaico blanco. Las familias que trabajan la sal la cosechan a mano, con el mismo método que se usaba antes de los incas.

— Moray

Terrazas circulares que bajan como un anfiteatro hacia un punto central. La diferencia de temperatura entre la terraza más alta y la más baja llega a los 15 grados [dato a confirmar], lo que sugiere que los incas la usaban para experimentar con cultivos de distintos climas.

MACHU PICCHU

La ciudadela que nunca estuvo perdida

A Machu Picchu se llega caminando, en tren panorámico, o combinando las dos formas en un mismo itinerario.

— Machu Picchu

Cuando el explorador Hiram Bingham llegó en 1911, fueron agricultores locales quienes lo guiaron hasta la ciudadela. La piedra Intihuatana funcionaba como reloj solar, y el sistema de drenaje inca sigue protegiendo las estructuras de la erosión más de 500 años después.

— El Camino Inca

Cuatro días de caminata sobre el mismo empedrado que usaban los mensajeros incas, durmiendo en carpa cada noche. La llegada es siempre igual: el primer vistazo a Machu Picchu aparece de golpe, a través de Inti Punku, la Puerta del Sol.

— El tren Vistadome Observatory

Suma a las ventanas panorámicas un vagón mirador con techo de vidrio y un extremo al aire libre, con música y baile en vivo durante el trayecto.

LA ALTA MONTAÑA

La cordillera, a distintos ritmos

De la caminata de varios días a la salida de una tarde, la alta montaña cusqueña ofrece más de una manera de acercarse.

— Salkantay y Vinicunca

Salkantay sube hasta casi 4.650 metros bordeando un nevado que los incas consideraban un apu: cuatro o cinco días de caminata, de la puna fría de arriba a la selva tibia de abajo. La Montaña de Siete Colores se hizo visible hace apenas una década, cuando el hielo que la cubría se retiró.

— Laguna Humantay

Un espejo de agua turquesa a casi 4.200 metros, rodeado de picos nevados, a menos de dos horas de caminata desde donde se deja el auto.

— ATV por Moray y Maras

Los mismos paisajes de Moray y las salineras, recorridos en cuadriciclo, con más tierra y más viento en el camino.

— Caminatas con llamas

Caminar junto a una llama por los cerros del valle tiene su propio paso: el animal marca el ritmo, en salidas cortas pensadas para mirar el paisaje.

CÓMO RECORRER EL VALLE

No hay una sola manera de recorrer el valle

El tren panorámico resulta ideal para quienes prefieren mirar el paisaje pasar. Viajar con auto y chofer privado permite detenerse donde el itinerario lo requiera, con independencia de horarios compartidos —una ventaja que gana peso cuando el viaje incluye niños. Para quienes comparten el recorrido entre amigos, las caminatas de varios días como Salkantay se viven mejor en conjunto.

Y para quienes prefieren un ritmo pausado, comenzar el itinerario en Arequipa antes de subir a Cusco permite que el cuerpo se acostumbre a la altura sin apuro.

AREQUIPA Y EL CAÑÓN DEL COLCA

La ciudad blanca y su cañón

Arequipa se reconoce por el sillar de sus fachadas y se completa con el vuelo del cóndor sobre uno de los cañones más profundos del mundo.

Calle interna del Monasterio de Santa Catalina en Arequipa, Perú, parte de las experiencias corporativas de Rixner DMC

— Santa Catalina

Funcionó durante siglos casi como una ciudad propia: calles internas, plazas, una capilla para cada familia de monjas. Está construido en sillar, la piedra volcánica blanca que le da a todo el centro de Arequipa ese brillo particular con el sol de la tarde.

Plato tradicional servido en una picantería de Arequipa, Perú, parte de la experiencia gastronómica de Rixner DMC

— Las picanterías

Fondas familiares que llevan generaciones sirviendo rocoto relleno, chupe de camarones y adobo cocinado toda la noche: el lugar donde cualquier arequipeño almuerza un domingo con su familia.

Cóndor andino en Perú, ave emblemática de la cordillera, parte de las experiencias corporativas de Rixner DMC

— El cañón y el cóndor

El cóndor andino usa las corrientes de aire cálido para volar casi sin mover las alas. El mejor momento para verlo es temprano en la mañana, en el mirador de la Cruz del Cóndor.

LAGO TITICACA Y PUNO

Un lago que se teje y se navega

Entre islas flotantes de totora y comunidades tejedoras reconocidas por la Unesco, el Titicaca guarda también una fauna que pocos llegan a ver.

— Los Uros

Familias que viven sobre islas hechas de capas de totora, renovadas cada pocas semanas. La pesca sigue siendo parte de la vida diaria: salen en balsas de la misma totora, con redes tejidas a mano.

— Taquile

La Unesco reconoció el tejido de la isla como patrimonio cultural inmaterial en 2005. Ahí son los hombres quienes tejen los gorros con orejeras, mientras las mujeres tejen las fajas.

— La rana gigante del Titicaca

Una especie que puede pesar casi un kilo y respira en parte a través de la piel. Está en peligro de extinción, y verla es un hallazgo poco frecuente.

LA MESA ANDINA

La mesa como parte del paisaje

Picnics con vista a los nevados, haciendas centenarias y una cocina que todavía se entierra bajo tierra: el Valle Sagrado también se vive sentado a la mesa.

— Picnic con vista andina

Servido sobre una manta, en un mirador con vista a los nevados, sin mesas y sin apuro.

— Almuerzo y cabalgata en Huayoccari

La familia Lambarri Orihuela recibe a los visitantes en su propia casa desde hace cien años, entre una colección privada de arte colonial e inca, con un almuerzo de recetas familiares y la posibilidad de una cabalgata por el valle.

— Unu, en Maras

Menú fijo frente a la cordillera nevada, pensado para una sola mesa a la vez.

— Pachamanca

Una forma de cocinar tan antigua como la papa que se cocina adentro: carnes, papas y habas se entierran junto a piedras calientes durante horas. El momento de destaparla, con el vapor saliendo de la tierra, es tan parte de la experiencia como la comida misma.