AMAZONAS · BRASIL

La selva que no se mira, se vive

La Amazonia no se descubre siguiendo solamente un itinerario, se organiza en encuentros: con el río, con la selva, con quienes la habitan. Manaos es la puerta de entrada a la selva tropical más extensa del planeta. Quienes la cruzan, no vuelven a medir la escala de las cosas igual.

RÍO · SELVA · FAUNA

El territorio donde el agua manda

El Amazonas no se explica, se recorre en canoa motorizada, al amanecer o de noche, con guías que conocen cada canal. El río define los horarios, las distancias y hasta la manera de mirar la selva: desde el agua, todo cambia de escala.

— Meeting of the Waters

El Negro y el Solimões corren lado a lado más de seis kilómetros sin mezclarse: aguas negras y aguas color barro, separadas por temperatura y densidad. Uno de los fenómenos naturales más sorprendentes de Brasil, visto desde muy cerca.

— Botos color de rosa

Delfines rosados del Amazonas, curiosos y sociables, en una plataforma flotante en medio del río. Se los observa de cerca o se nada junto a ellos, bajo protocolos autorizados por las instituciones ambientales de Brasil.

— Yacarés de noche

Salida en canoa al caer el sol. Los ojos del yacaré brillan como puntos rojos bajo la linterna del guía, que lo captura con las manos para explicar la especie antes de devolverlo al río.

JUNGLA · CAMINATA · SABER LOCAL

Lo que la selva enseña a quien la escucha

La caminata por el Ecopark no es una excursión, es una lección de supervivencia contada por quienes la viven. Orquídeas, árboles centenarios, agua potable, frutos comestibles, plantas medicinales: todo tiene nombre y uso.

— Jungle Walk

Senderos entre árboles gigantes, arroyos de agua cristalina y sabanas naturales. Guías experimentados enseñan a orientarse en la selva y a reconocer lo que ella misma provee.

— Torre MUSA

242 escalones hasta la copa de los árboles, en la Reserva Forestal Adolpho Ducke. Al amanecer, la niebla se retira y aparecen las aves. Punto de observación de referencia para los científicos del INPA desde hace 60 años.

— Pesca de pirañas

Pesca amateur con caña simple, en un canal tranquilo o desde una balsa flotante. Una hora de río, una historia para contar.

MANAOS · HISTORIA · CIUDAD

La ciudad que el caucho construyó en medio de la selva

Manaos fue, durante el auge del caucho, la ciudad más rica de Sudamérica: la llamaron París de los Trópicos. Esa memoria sigue en pie en sus edificios, sus mercados y su teatro, en pleno corazón de la Amazonia.

— Teatro Amazonas

El símbolo de la Manaos de la Belle Époque. Materiales importados de Europa, una cúpula de cerámica esmaltada y un interior que todavía impresiona a quien lo recorre.

— Mercado de pescado

Más de 200 especies del Amazonas a la venta cada mañana. Ahí aparece el Pirarucú, uno de los peces de agua dulce más grandes del mundo.

— Mercado de bananas

Frutas exóticas que no se consiguen en ningún otro lugar, en la escala y variedad que solo la mayor selva del planeta puede ofrecer.

COMUNIDADES · CULTURA · ENCUENTRO

Quienes habitan el río tienen algo que contar

La Amazonia también es su gente: los caboclos, mestizos de río, y las comunidades indígenas que conservan sus tradiciones. Dos formas distintas de leer el mismo territorio, ambas imprescindibles para entenderlo.

— Casa Caboclo

Una casa ribereña donde se produce la farinha de mandioca, se conocen las plantas medicinales y se escuchan historias de vida entre dos ríos.

— Aldea Indígena

Recepción del cacique, danzas rituales al sonido de instrumentos típicos, relatos de caza y pesca ancestral, y artesanías que sostienen la economía de la comunidad.

— Forest of the Monkeys

Centro de rehabilitación de animales silvestres a cinco minutos en canoa. Alimentación asistida, dos veces al día, con observación autorizada.

Río, selva, ciudad y comunidades:
la Amazonia tiene varias escalas.

Sabemos cuál mostrar primero y a qué ritmo.
Para descubrir la selva inesperada.